Historia

En 2020 el Cultural San Martín cumplió 50 años siendo casa de la cultura porteña y mundial. De la misma forma con la que se vinculó con distintos artistas de múltiples disciplinas durante cinco décadas, nuestra institución mantiene estrecha relación con el retorno a la democracia. En 1983, la recuperación del Estado de derecho abriría las puertas de un nuevo país. En ese contexto de libertad y euforia participativa, este espacio vivió una de sus etapas más fructíferas, transformándose en activo protagonista de la primavera cultural que oxigenó a la Argentina.

Precisamente, el 30 de octubre de 1983 se celebraron las elecciones nacionales que erigieron al Dr. Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación. El CSM funcionó ese domingo histórico como centro de cómputos de los millones de esperanzados votos argentinos. A partir de esta significativa fecha, el Cultural se consolidó como uno de los iconos de la vuelta de la democracia, como un lugar de entrada al mundo de la cultura emergente, como un espacio donde se formaban públicos, donde los artistas podían mostrar sus producciones y consolidar nuevas tendencias.

Una verdadera ágora porteña, ya que a sus múltiples actividades culturales se sumó la designación como sede de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), cuyo informe final trascendería su modesto contenido gramatical: “Nunca Más”, convertido a lo largo de los años en el documento histórico más importante en la lucha por los derechos humanos en el país.

El CSM se afianzó en los ’80 como un ámbito absolutamente pluralista, multicultural, donde el lenguaje común fue la convivencia y el respeto por la creatividad. En ese marco, la creación de ciclos como Jazzología y Maestros del Alma congregaron a las figuras más importantes de la música nacional. Las muestras de Artes Plásticas encontraron su lugar desde mediados de la década de los ’80, manteniendo una actividad ininterrumpida desde entonces. La actividad teatral registró innumerables compañías que entremezclaron novatos y viejas glorias, profesionales y actores vocacionales.

En 1994, se creó la Videoteca de Buenos Aires con la idea de montar, por primera vez en la ciudad, un archivo de videos abierto gratuitamente a investigadores y a toda la gente interesada en este lenguaje. En un principio contó con 300 títulos. Hoy, transformado en el Núcleo Audiovisual Buenos Aires, supera las 7.000 obras. En el ‘95, nacería también un nuevo espacio público para la danza contemporánea: la Sala ETC (Espacio Teatral del Centro), ubicada en el primer subsuelo, destinada a elencos de danza y teatro sin cabida en teatros comerciales y pensada como un espacio no convencional. Hacia finales de la década, se la rebautizó como Sala Ernesto Bianco.

Luego de una remodelación que incluyeron seis subsuelos, se puso en funcionamiento el Bajo Plaza de las Américas, con dos cines, una Sala Multipropósito, Aulas de Cursos y Talleres y espacios de registro, preservación y producción audiovisual.

Entre 2012 y 2015, durante la gestión de Gabriela Ricardes, se consiguió la reutilización de los espacios de exhibición, muestras y espectáculos, con la puesta en valor de la Sala Alberdi, la recuperación de las Salas E y F, la creación del Sótano Beat y la asignación de la Sala Presidente (espejada y con piso de madera) como espacio para Cursos, Talleres y Seminarios de Artes del Movimiento.

Como el perfil innovador, la libertad en la creación y el respeto por la diversidad y las ideas están directamente conectados a El Cultural San Martín, en 2012 se desarrolló la primera edición de Noviembre Electrónico, el principal evento de la cultura digital porteña. A su vez, en el marco de la designación de Buenos Aires como capital iberoamericana de las culturas, en 2020 se llevó a cabo el primer Festival Iberoamericano de las ideas, en el que diversos protagonistas de la cultura, la política, la ciencia y los medios se reunieron a reflexionar acerca de distintas temáticas.  Diálogos desde el respeto que se tornan indispensables en un mundo en el que se necesita cada vez más tender puentes.